Fecha de publicación: 07/17/08
Hora de publicación: 12:15 PM
Categoría: Columnas | Tema libre
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Me enteré de un ejemplo más de lo que puede ser capaz un miembro del staff de sistemas, tecnologías de la información o lo que se le parezca cuando está enojado. Terry Childs se enteró de que sería despedido y bloqueó los accesos a información vital del Ayuntamiento de San Francisco.
A sus 43 años, vaya usted a saber qué pasó por su cabeza al enterarse de que sería despedido del Departamento de Tecnología del Ayuntamiento de San Francisco. Lo que es seguro, es que decidió mostrar su descontento, o desquitarse, al eliminar todos los perfiles de nivel de administrador de los sistemas neurálgicos de la ciudad y únicamente dejando el suyo activo. Aún quedando él como único administrador de dichos sistemas, se negó a revelar las contraseñas necesarias para continuar la operación.
Estuvo cinco años trabajando para la ciudad de San Francisco, California, y actualmente está bajo custodia policiaca.
Hasta el momento, no es algo muy común este tipo de problemas. Quizá lo que tendríamos que cuestionarnos es por qué ese Departamento de Tecnología no tiene mecanismos para evitar que una persona ponga en riesgo la operación del Ayuntamiento. En fin, recupero la noticia para la reflexión.
La noticia:
http://www.sfgate.com/cgi-bin/article.cgi?f=/c/a/2008/07/14/BAOS11P1M5.DTL
July 18th, 2008 at 1:37 pm
Creéme que toda persona que trabaje en una oficina actuaría de la misma manera al saber que sería despedido injustamente… Y por más que se quiera hacer algo contra este tipo de acciones es imposible, no importa si se trata de una empresa pequeña o grande. Lo único que de seguro va a funcionar es tratar de que, en un despido, la relación jefe-empleado quede en los mejores términos posibles. Y, pensándolo un poco, en el caso del empleado asegurarse de que el rumor es cierto, quién sabe y era un comentario en broma hecho por un compañero de trabajo?
No es el caso, pero apoco si de un día para otro supieras que te van a despedir no pensarías al menos en hacer algo parecido a lo que hizo este tipo? No drástico, obvio, pero verdad que sí?
Sale pues señor Ocampo, un saludo!
August 25th, 2008 at 7:49 am
La perversidad de las empresas puede llevar a la perversidad de los empleados, pero nunca es justo lo que queremos que sea justo. Nada es para siempre, no somos indispensables y siempre hay una puerta trasera hasta para recuperar los accesos a los sistemas bloqueados por algunos empleados descontentos.