Fecha de publicación: 06/25/07
Hora de publicación: 11:14 AM
Categoría: Fabulous blog
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Una vez más este texto tratará sobre Microsoft, y es que en la empresa, como ya se los comenté hace una semana, están echándole muchas ganas porque es notorio que ser el líder ya no es tan sencillo como lo fuera hace una década.
En México la organización ha dado muy buenos resultados. Lo recuerdo como si fuera ayer… Cuando comencé mi carrera como periodista especializada en IT, en la década de los 90, en la dirección general de la compañía local estaba Bryan Watson, un gringo que se vino a vivir a México y que casi no hablaba español, ni al principio ni después (mi impresión en aquél entonces era que la firma no confiaba en que algún mexicano pudiera desempeñar la tarea de guiar al gran Microsoft).
Luego, por ahí de 1998 nombraron a Felipe Sánchez como el sustituto de Watson. Alguien en ese entonces me comentó que Sánchez comenzó como vendedor, y su perfil y aptitudes lo colocaron a la cabeza de la marca más reconocida y con mayor marketshare en el campo de los sistemas operativos en la última década del siglo XX, la odiada y amada Microsoft.
Cuando pensaba en el tema de este blog me enteré que junio es el último mes de Sánchez como director general de Microsoft México. Desde julio se instalará formalmente en Washington, como director general de estrategia mundial para ventas al menudeo y mercadotecnia de la división de entretenimiento y dispositivos de Microsoft Corp. Ahí nomás… Mucho más cerquita de Steve Ballmer y Bill Gates (bueno, de este último ya no tanto).
En su lugar se queda el mexicano egresado de La Salle Juan Alberto González, ingeniero en cibernética y ciencias de la computación más diversas especialidades (incluida una en el MIT), quien en estas latitudes tendrá que ir afamando su nombre, como su antecesor. Él viene de ocho años en el extranjero, dirigiendo las operaciones de la empresa en Colombia, Venezuela, Perú y Ecuador, y según se lee en su currículum, dio buenos resultados, como el 70% de crecimiento acumulado de la empresa en la región andina.
Los cambios a nivel directivo no son privativos de América Latina, sino que las piezas de este ajedrez se están moviendo desde Washington y hacia todos lados, en reacción al cambio de mentalidad que se está gestando en Microsoft.
Desde acá toda la suerte a Felipe en su nueva asignación. Ya platicaremos sobre su nuevo rol, sus primeras impresiones sobre este nombramiento, su sentimiento ante lo que está por abandonar (y que él ayudó a construir) y demás.
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