Fecha de publicación: 06/18/07
Hora de publicación: 11:16 AM
Categoría: Columnas
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El hoy todavía gigante del software, Microsoft, hace múltiples actividades “altruistas”, paralelas a su negocio, como sus programas de responsabilidad social que tienen por objeto acercar las herramientas tecnológicas a un mayor número de personas. En este sentido, dice Rubén Illoldi, director de responsabilidad social de Microsoft México, que las IT son capaces de generar desarrollo en comunidades marginadas y reducir las desigualdades; de activar economías ayudando a incrementar la productividad, y de mejorar sustancialmente los sistemas educativos haciéndolos más efectivos al desarrollar habilidades tecnológicas en niños y jóvenes.
En su speech de presentación del “Reporte de Ciudadanía Corporativa 2007”, Illoldi dijo: “Le ha tomado a México una generación entera lograr que 17 millones de mexicanos tuvieran acceso a las herramientas tecnológicas. Nuestra meta es añadir otros 17 millones para 2015”. Y dice que lo hará mediante tres ejes: transformando la educación, impulsando la innovación local y fomentando la generación de oportunidades económicas y sociales.
Por otro lado, el mismo Microsoft sigue esforzándose por innovar y prueba de ello es la organización del evento anual Microsoft Research TechFest, cuyo objetivo es fungir como un foro estratégico en el que cientos de investigadores de la firma en sus laboratorios de todo el mundo se reúnen con los empleados de la compañía, en Redmond, para intercambiar ideas y generar nuevos productos. De esta iniciativa han surgido nuevos esfuerzos de colaboración incluyendo los Microsoft Live Labs y el Microsoft adCenter Incubation Lab (adLab), donde hay invertidos millones de dólares y su fin es habilitar la innovación para crear, rápidamente, tecnologías de vanguardia.
Sin duda, se mueve por uno y otro lado y, de acuerdo con sus discursos, considera estar en lo más alto de la innovación tecnológica. No obstante, en el terreno empresarial me parece que hay diversas visiones IT en las que se está quedando atrás, sobre todo ante los revolucionarios del Internet –léase Google, sobre todo, que va avanzando a ritmo de años perro y parece ir derechito a destronarlo– y tendencias como el software-as-a-service, donde ha entrado pero, lejano a lo que acostumbra, no es el líder.
¿Tendrá Microsoft ocho años más y llegará al 2015 para comprobar si sus programas de responsabilidad social en el país servirán para que en México haya 34 millones de personas con acceso a herramientas IT? La pregunta, que de ninguna manera está lanzada con jiribilla, está en el aire para que todos juguemos a adivinar el futuro del conocido como “el gigante del software”.
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