Con razón nadie confia en internet

Autor: El galletero
Fecha de publicación: 06/4/07
Hora de publicación: 10:44 AM
Categoría: Fabulous blog
Comentarios: RSS 2.0

Dejemos atrás los anglisismos. El galletero (el español de gadgeteer) y sus galletas (el español de gadgets) se toparon con la realidad: algunas empresas de turismo en México usan internet para mentir y engañar.

Me tocó ser víctima. Yo ya soy un asiduo adicto a internet: compro desde boletos de avión y tecnología, hasta libros, reviso mis cuentas del banco y hago transferencias por web, tengo un blog personal, descargo música, etcétera etcétera. Pero ahora entendí por qué mucha gente no confía en internet.Resulta que empecé a planear un fin de semana con mi familia a Guanajuato.
Todo por internet, por supuesto. Ver los costos aproximados de casetas, mapa carretero, hacer el cálculo de gastos y buscar y reservar hotel.

Recorrí decenas de sitios de hoteles y la mayoría –hay que aceptarlo– no tienen sitios decentes, que dan desconfianza de que los precios de las “promociones” o del costo de reservación del cuarto estén actualizadas. O peor aún, me dio miedo que nunca recibieran mi reservación.

Pero de pronto, llegué a uno que me convenció. El sitio se veía pro y las fotos del hotel me atraparon. Cinco estrellas… en San Miguel de Allende…
buen precio. ¿Por qué no? Incluso la promoción en el front page parecía vigente. Tenía dudas sobre si tenían servicio de cunas (tengo un bebé) y llamé.

Todo perfecto, me reservaron una cuna para mi llegada, el precio era el mismo del sitio y yo feliz. Lo único “malo” es que ya nada más les quedaban cuartos con dos camas. “No hay problema, el bebé a la cuna y listo”, pensé.

Inocente de mí.

Llegamos. La entrada era espectacular y el lobby de cinco estrellas.

Excepto por un pequeñito detalle. En la entrada, con el auto, había un tipo con uniforme del hotel que tenía pinta de valet parking. Me detuve. Preguntó si requería servicio de valet y le dije que prefería estacionarlo yo mismo.

Volteo y veo un letrero que decía: “EL SERVICIO DE VALET PARKING ES RESPONSABILIDAD DEL HUÉSPED. EL HOTEL NO SE HACE RESPONSABLE POR ROBOS O ESTRAVÍOS”.

¿Qué demonios significa eso? ¿Que si yo le doy las llaves al del valet es mi problema? ¿O que yo soy mi propio valet parking?

En fin, entramos. La reservación estaba y todo parecía ser el fin de semana perfecto… hasta que empezó el camino al cuarto.

Las luces del pasillo tenían un detector de movimiento –de estos que uno compra en las tiendas Steren– que se iban prendiendo mientras uno avanzaba.
El problema es que luego no prendían a tiempo y nos quedábamos en la oscuridad. Esto en la noche era realmente tétrico porque más allá de cinco metros no se veía nada. Absolutamente nada.

Tache uno.

Llegamos al cuarto y con toda honestidad y humildad me pregunta mi
esposa: “¿Quién te dijo que esto era cinco estrellas?” Y respondí
inocentemente: “Eso decía el sitio de internet”.

Muy simple el cuarto. La tele creo que era de 21 pulgadas a lo más y no había otra cosa que un escritorio, las camas, un sillón y un buró.
Creo que he recorrido moteles de paso mucho mejores que ese.

El baño miniatura con acabados viejos. Desgastados. Ya que estoy en el baño, resulta que sí había agua caliente, pero tardaba cinco minutos en salir y ¡se acababa! Si nos bañábamos por separado el otro no alcanzaba agua caliente.

Luego el asunto de la plancha. Me llevé mi ropita sin planchar porque uno piensa que en los hoteles cinco estrellas hay plancha y burro en cada cuarto. Pues sí había. Bueno, no precisamente. Tenía que marcar al “0″ para que me la mandaran y me la prestaran ¡por media hora!
Supongo que nada más hay una y tenía que rolar al siguiente huésped que la necesitara.

Cinco estrellas… cinco estrellas… mis polainas.

El colmo fue cuando trajeron la cuna. Una madre toda destartalada de madera, y muy pequeña. Tan pinche estaba, que encontré una cabeza de clavo salida en la madera. Al gordo no le gustó en lo absoluto, así que lo tuvimos que ponerlo en la cama. Nunca se acomodó y no dormimos por cuidar que no se fuera a caer.

Al otro día nos fuimos. Se acabó el fin de semana. Aprendí mi lección de no dejarme llevar por las imágenes del sitio en internet, sobre todo en cuestiones turísticas.

¿Qué hotel era? Con todo gusto te lo digo para que no te dejes
engañar: Real de Minas San Miguel de Allende. La liga es www.realdeminas.com

¡Ah! Sí hubo una cosa buena: los huevitos en el desayuno estuvieron ricos.


2 Responses to “Con razón nadie confia en internet”

  1. ChristianPlas Says:

    Pues ponte trucha Jonathan, lo bueno es que te queda de experiencia.

  2. Lizzette Pérez Says:

    Yo estuve en el Real de Minas en Guanajuato hace cuatro años y la experiencia fue bastante similar… salvo lo de la plancha, porque yo no llevo ropa para planchar en mis vacaciones y menos cargando bebé y carriola, jajajaja

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