Fecha de publicación: 05/28/07
Hora de publicación: 11:39 AM
Categoría: Columnas
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¿Qué haría usted si le ofrecerían información sobre los nuevos productos de su más acérrimo rival comercial? La tentación es grande ¿verdad?
Ahora resulta que frente a la amenaza del robo de información, a las compañías no les queda otro remedio más que confiar en que por ética (o por no fomentar un delito que después pueda pegarles a ellos también) sus rivales no aceptarán comprar sus secretos comerciales. ¿Qué haría usted si le ofrecerían información sobre los nuevos productos de su más acérrimo rival comercial? La tentación es grande ¿verdad? Pero funcionarios de la compañía Pepsi-Cola prefirieron no sucumbir cuando una ex secretaria de la empresa Coca-Cola les ofreció documentos confidenciales de la mayor productora de refrescos en el mundo.
Joya Williams, de 42 años, era secretaria de un director de Coca-Cola en la sede central de la firma. De alguna manera, la mujer robo documentos confidenciales y muestras de productos que Coca-
Cola todavía no había lanzado al mercado y se los entregó a Ibrahim Dimson y a Edmund Duhaney, quienes participaban en la conspiración para venderlos a Pepsi.
Pero el intento se frustró cuando funcionarios de Pepsi llamaron a Coca-Cola para advertirles que habían recibido una carta, en mayo del 2006, en la que unos desconocidos ofrecían los secretos comerciales de Coca al “mejor postor”. El FBI lanzó una investigación, identificó a Dimson como autor de la carta y detuvo a los tres cómplices.
La ex secretaria, sentenciada en Atlanta, Estados Unidos, a ochos años de prisión, planeaba vender los documentos robados y ejemplos de nuevos productos por al menos $1.5 millones de dólares.
“Ésta es la clase de delitos que no pueden ser tolerados en nuestra sociedad”, dijo el juez de distrito J. Owen Forrester al sentenciar a Williams, según la agencia AP.
Un corresponsal de la BBC señaló que la sentencia fue más alta que la que había solicitado la fiscalía.
Y es que el robo de información se ha convertido en una grave amenaza para las empresas y en una vía por la cual se fugan millones de dólares. Perseguir y condenar a quienes cometan este delito ayudará sin duda, pero las compañías deben trabajar para reforzar sus mecanismos de protección, concienciar al personal, evaluar a sus empleados respecto a tendencias delictuosas y tener una estricta política de acceso a información, porque de lo contrario no les quedará más que confiar en la ética o el miedo de sus rivales.
January 24th, 2008 at 11:42 pm
es algo bueno por ambas empresas refresqueras a nivel mundial pepsi por no haber adquirido sobre su informacion sobre competencia y por haber llamado a la empresa contrincante