Fecha de publicación: 02/19/07
Hora de publicación: 11:23 AM
Categoría: Fabulous blog
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La primera vez que mi hijo me vio enojada no tuvo miedo; lo tuvo la segunda y las que le han seguido (pocas, por cierto), porque para entonces ya conoce la sensación del riesgo que representa para él, a su corta edad, portarse mal.
El miedo, según la definición de Wikipedia, es la emoción que provoca la percepción de un peligro, sea real o supuesto, presente o futuro. “Desde el punto de vista social, se puede aprender a temer a algo si el miedo forma parte del carácter de una organización social”, explica la enciclopedia virtual.
El terror, de acuerdo con la misma fuente, es el sentimiento de miedo en su máxima expresión.
¿Y el terrorismo? La llana definición de Wikipedia lo explica como una sucesión de actos de violencia caracterizados por inducir terror en una población de forma premeditada. Quienes han sobrevivido a algún acto de terrorismo seguramente tienen una definición mucho más detallada y dolorosa.
Tristemente, es bien sabido que el terrorismo ha logrado su cometido en varios países del mundo. En el último lustro la furia islámica se ha dejado ir sobre su archienemigo, Estados Unidos, y sus aliados, España e Inglaterra, pero en la semana que acaba de pasar ha utilizado el popular Internet para hacer llegar su mensaje y sembrar el terror en otros países que le venden petróleo a los gringos, México entre ellos.
Así que Al Qaeda ya está haciendo lo que se podría llamar “cyber-terrorismo”, porque está queriendo sembrar el pánico apoyado en nuestra conciencia social, aunque ni en Venezuela, ni en Canadá ni aquí estamos acostumbrados a actos de terrorismo.
Honestamente dudo que algo vaya a pasar, ni en los complejos petroleros de las costas ni en la poblada ciudad de México, porque como se decía el fin de semana en el Noti-Fiero, “los mexicanos nos saboteamos solitos”. Yo, la verdad, le tengo más miedo a quedarme un día sin Internet que a lo que he leído en algunas de sus páginas. Ha de ser porque eso ya lo he vivido.
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